Grupos Étnicos en la región San Martin Parte II

AGUARUNAS

Con una población de 45 137 personas, los aguaruna constituyen 18,83% de la población indígena censada. Es el grupo con el mayor volumen poblacional después de los asháninka. La información censal ha permitido determinar que los estimados poblacionales para este grupo han estado muy por debajo del volumen real alcanzado. Las cifras más conservadoras asignaron a los aguaruna una población total de 18 000 personas, en tanto que el estimado máximo consideró la existencia de 25 000 aguarunas.
Los asentamientos aguaruna poseen como promedio un total de 264 personas, existiendo, sin embargo, diferencias significativas entre el asentamiento más poblado (982 personas) y el de menor volumen poblacional (siete individuos).El índice de masculinidad entre esta población es de 102,4. La población menor de 15 años representa 52,5% del total, signo inequívoco de una población mayoritariamente joven. Los mayores de 64 años constituyen apenas el 1,0 por ciento. La tasa bruta de mortalidad es de 11,32. Entre los aguaruna se han registrado nueve comunidades con un alto número de fallecimientos, entre 10 y 29 casos en cada una de ellas en el año anterior al censo, resultado de una epidemia de rabia humana que afectó a varias comunidades de los ríos Cenepa y Santiago. Un alto número de muertos como el registrado en esas comunidades no es frecuente en la actualidad.

Síntesis histórica

Según M. Brown, la referencia histórica más temprana sobre las sociedades jibaroanas se refiere a los intentos de los incas Túpac Yupanqui y Huayna Cápac de extender su dominio sobre la región de las sociedades jíbaras, de las que los aguaruna forman parte. Los conquistadores españoles tuvieron sus primeros contactos con los jíbaros cuando fundaron Jaén de Bracamoros en 1549, y poco después Santa María de Nieva.
Sin embargo, el objetivo de estos colonizadores era la explotación de los depósitos de oro de la región, para lo cual comenzaron a esclavizar a la población indígena. Como resultado, se produjo la gran rebelión jíbara en 1599, perdiendo los españoles el control de la región por muchos años. Hacia 1600 se efectuaron varios intentos por conquistar a los jíbaros. Ante una sucesión de fracasos, en 1704 se prohibió a los jesuitas continuar con su labor misionera entre estas poblaciones. Posteriormente, al ser expulsados por la Corona, se perdió el avance logrado en la zona del Alto Morona. La guerra de independencia en el siglo XIX, interrumpió la acción misionera en la selva, y los jíbaros quedaron fuera de contacto hasta mediados de siglo. En 1865, el Gobierno peruano estableció una colonia agrícola en Borja, la que fue destruida en un ataque de los aguaruna huambisa un año después.
El período del caucho -al parecer- golpeó en menor grado a los grupos jíbaros que al resto de los grupos nativos amazónicos. Si bien empezaron entonces a tener mayor acceso a bienes manufacturados, incluyendo armas de fuego. A inicios del siglo XX, las relaciones entre los grupos jíbaro y los colonizadores blancos y mestizos eran aún de gran hostilidad. A pesar de ello, en 1925, una misión protestante nazarena se estableció entre los aguaruna, y en 1947, el ILV envió a un grupo de lingüistas al territorio aguaruna.En 1949, la Orden Jesuita, estableció su misión en Chiriaco. Así, desde mediados del presente siglo, la población aguaruna ha venido recibiendo educación escolarizada. Durante la década de 1970-1979, muchos aguaruna trabajaron para compañías extranjeras en la construcción del oleoducto transandino.
A fines de esa década tomó impulso la creación de organizaciones regionales aguaruna, como parte del proceso de fortalecimiento de su propia identidad, consolidación de sus espacios territoriales y formulación de programas de desarrollo comunal. El modelo de federaciones indígenas iría cobrando importantes dimensiones para servir como referencia para otros grupos indígenas. La dimensión política de estas organizaciones en el contexto regional posibilitó que los aguaruna accedieran en el Alto Marañón a controlar políticamente las alcaldías distritales más importantes, así como la alcaldía provincial de Condorcanqui. En estas dos últimas décadas, los conflictos fronterizos con Ecuador han afectado también la vida de un importante número de comunidades.


Organización Social

Los aguarunas presentan una regla de descendencia bilateral, en que reconocen como cualitativamente iguales las relaciones del lado del padre como las del lado de la madre. Así, en este sistema, el grupo está constituido por todas las personas con las que un individuo establece un vínculo genealógico, parentela cognática egocentrada, constituida por la combinación de las redes de parientes del padre y de la madre del individuo. La relación entre parientes patrilineales desempeña un papel fundamental en la definición de los asentamientos. Muchas comunidades aguaruna se forman alrededor de un núcleo patrilineal, por ejemplo, un grupo de hermanos o un hombre y sus hijos adultos. Los aguaruna establecen la distinción entre parientes cercanos y parientes lejanos, y se considera adecuado el matrimonio entre parientes lejanos.
La regla matrimonial preferencial es entre parientes lejanos, primos cruzados bilaterales reales o clasificatorios - hija del hermano de la madre/hija de la hermana del padre. Existe la regla de levirato, según la cual, cuando muere un hombre, su hermano mayor tiene el derecho de casarse con la viuda después de un tiempo de luto.


Actividades Económicas


En las áreas más retiradas, la horticultura de roza y quema, la caza y la pesca son fundamentales. Actualmente, gran parte de los aguaruna practican la agricultura comercial vendiendo arroz y otros productos. Es de notar que en la zona del Alto Mayo, los aguaruna cultivan arroz en terrenos irrigados por pequeños canales, habiéndose abandonado las técnicas agrícolas tradicionales, lo que ha llevado en esta zona a la apropiación individual de la tierra y a una nueva organización del trabajo.Además de la producción de arroz, se envían el cacao y el plátano a la ciudad de Chiclayo para su comercialización, utilizando la carretera marginal que ya ha llegado a su territorio.

En los últimos diez años, se ha ido extrayendo oro mediante técnicas artesanales tomadas de los exploradores y aventureros independientes. Desde la década de 1970-1979, los aguaruna participan como trabajadores en las actividades de exploración y explotación petrolera y, actualmente, brindan servicio de mantenimiento al oleoducto nor-peruano mediante un convenio suscrito con el Estado.

Varias organizaciones aguaruna han suscrito un convenio con universidades de Washington (EE.UU.), para la identificación y comercialización de plantas medicinales, en el que participan como instituciones cooperantes el Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

Educación


Entre la población aguaruna de cinco años y más se presenta 39% de población analfabeta, observándose un claro desbalance entre la población masculina y femenina. Apenas 1% de las personas (388) han accedido a educación superior, de las cuales 258 no poseen estudios universitarios. La educación primaria es el grado más alto de calificación escolar para casi 50% de la población con cinco y más años de edad. En 1993, de los 468 docentes que impartían enseñanza en las escuelas de las comunidades aguaruna, 377 eran indígenas. El mayor número se concentra en la enseñanza primaria (317 docentes), con 71 docentes de educación secundaria, de los cuales 48 eran mestizos. Existen 11 colegios secundarios en igual número de comunidades y se han registrado 152 comunidades donde funcionan escuelas primarias. En 32 comunidades existen también centros de educación inicial atendidos en 92% por maestros aguaruna.

Fuente: Selva Perú
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