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Nuestra Selva, Maravilla Natural !!!!

Imagina que al leer este Artículo, inicias un recorrido por un lugar donde crecen muchísimos árboles de gran tamaño, además de plantas y flores de hermoso colorido...

Hay animales que hacen ruidos por todas partes, pero no es fácil verlos, pues algunos son muy pequeños, otros están escondidos o andan trepados en los árboles.

Aunque parezca difícil de creer, aquí vive la mayor variedad de las plantas y los animales que habitan la tierra.

Tal vez en el sitio donde vives llueve sólo unos meses y después empieza la temporada de secas. Pues aquí ocurre algo distinto: la lluvia cae durante la mayor parte del año, con intensidad variable, que va desde lloviznas cortas, hasta fuertes tormentas acompañadas de vientos y relámpagos.

La abundancia de las lluvias ocasiona que la selva tropical siempre esté llena de agua. Alguna puede verse a simple vista, como la que corre por los ríos y arroyos.

En cambio, no podemos ver el agua que el suelo absorbe para formar un río subterráneo. Tampoco es fácil distinguir el líquido que almacenan las raíces de las plantas o el agua que se convierte en vapor y flota en el aire, dando humedad al ambiente.


El agua es importante, pues contribuye a que el suelo selvático sea fértil. Esto es posible porque continuamente caen hojas, frutos y hasta ramas de los árboles para formar una capa que cubre el suelo. Entonces entran en acción bacterias pequeñísimas, que ayudadas por lo húmedo del ambiente, pudren en poco tiempo esa capa vegetal (humus), lo cual permite que las sustancias nutritivas regresen al suelo y sirvan de abono natural a nuevas plantas.
 
Gracias a la combinación de calor, agua y suelo fértil, la selva permite que muchas especies vegetales encuentren lo necesario para crecer con abundancia. Así es posible identificar miles de plantas y árboles distintos; desde pequeños musgos hasta árboles de altura gigantesca.


La vegetación exuberante es indispensable para la selva tropical, ya que las raíces evitan que la lluvia o el viento arrastren la capa fértil del suelo, además de que ofrece alimento y refugio a los animales; de ahí que en la selva también exista la mayor variedad de éstos sobre la tierra.

Otro nombre que se da a este ecosistema es selva siempre verde, debido a que algunas especies de árboles conservan sus hojas más de un año y otras no las pierden al mismo tiempo, sino en temporadas diferentes. Así, mientras a unos árboles se les caen las hojas, a otros les retoñan. Como los nuevos brotes crecen en poco tiempo, la selva conserva su verdor.

Esto la distingue de otros ecosistemas, donde los árboles se quedan sin hojas en la sequía y retoñan hasta que llueve otra vez.

El viento sopla con enorme velocidad, moviendo las copas de los árboles de un lado a otro; durante algunas tormentas, puede ser tan fuerte como para derribarlos. Sin embargo, la mayoría de árboles gigantes tiene unas salientes en la base de su tronco, llamadas contrafuertes, que como si fueran raíces endurecidas y gruesas detienen al árbol, pues le ayudan a distribuir su peso.

Así, a pesar de que sus raíces no son profundas, el árbol tiene mayor estabilidad y resiste a la fuerza del viento.

Las ramas de los árboles más altos son débiles, aún así son el lugar preferido de algunos animales. Los más comunes son las aves de rapiña como el halcón gris, el águila arpía, la lechuza y el búho. Todas ellas son carnívoras y bajan continuamente para cazar su alimento.

Estos árboles son el lugar ideal para los animales que pueden colgarse de las ramas; tal es el caso del mono araña, el perezoso y el oso hormiguero, quienes se columpian con facilidad de un árbol a otro utilizando su cola como si fuera un brazo más, incluso se sostienen con ella mientras buscan alimento.

En los árboles selváticos no pueden faltar aves como el tucán, la guacamaya y el perico cabeza amarilla, que son muy apreciadas por los colores de sus plumajes.

Algunas más son la codorniz, el pájaro carpintero, el colibrí , etc

Los insectos son un caso especial, ya que pueden volar por lo alto, estar pegados a los troncos o cerca del suelo. En la selva peruana hay una enorme variedad, como luciérnagas, mariposas, hormigas, avispas, grillos y muchísimos más.

Lo mismo que otros animales selváticos, los insectos son muy importantes para la existencia del ecosistema. Un ejemplo de su función, es que al llevar el polen de unas flores a otras, colaboran en su fecundación.

Las plantas epífitas viven en ramas horizontales, bajo la copa de los árboles. Esto les permite protegerse del viento, tener sombra cuando los rayos del sol son intensos y recibir con abundancia el agua de la lluvia.

Entre ellas se encuentran musgos, helechos y una gran variedad de orquídeas, muy apreciadas por sus formas y colores.

Existen animales que prefieren dormir durante el día y salir a buscar alimento en las noches. Algunos de ellos son el  zorrillo,  el mapache, lo mismo que el búho.

Todos ellos son capaces de ver bien en la oscuridad, así que llenan de actividad la selva por las noches.

Para completar el paisaje de la selva peruana sólo faltan los ríos, que se deslizan por largos terrenos y reciben mucha luz. Gracias a ella, en sus orillas crecen numerosas plantas. A veces, los ríos se desbordan e inundan el suelo a su alrededor, brindándole sustancias nutritivas.

En ellos habitan distintas variedades de peces y moluscos, el enorme cocodrilo, la nutria, así como ranas, sapos y taricayas.

Las selvas tropicales del mundo brindan beneficios a todos los seres vivos, aunque vivan alejados de este ecosistema. Se dice que son los pulmones del planeta, pues limpian el aire que respiramos de un gas llamado bióxido de carbono, que producen los escapes de los automóviles, las fábricas, los incendios y hasta nosotros mismos al respirar.

A pesar de los múltiples beneficios brindados por nuestra  selva al hombre, muchas personas la perjudican agotando sus recursos. Así, hace se perdió casi 150 hectáreas  por un incendio forestal en la ciudad de Moyobamba. Además, cada día se destruyen tantos como para temer que este ecosistema desaparezca en breve tiempo.

Entre las causas se encuentra la tala de árboles y la quema de vegetación para aprovechar el suelo en el cultivo de maíz, caña de azúcar, café o pastos para alimentar los ganados.

Además el hombre tala los árboles buscando obtener maderas preciosas. Y lo hace mal, pues para facilitar su trabajo, los taladores cortan todos los árboles de una zona, luego identifican a los de precio más elevado y el resto lo venden para la fabricación de papel, en lugar de hacer una selección razonada antes de talar.

Esto ocasiona la pérdida de árboles que tardarán muchos años en volver a crecer, además de la desaparición de plantas que ni siquiera se han investigado aún.

Lo que no saben quienes tratan de aprovechar la selva para la agricultura, la ganadería o la maderería, es que al eliminar los árboles y la vegetación, el viento o la lluvia arrastran la capa de hojas y frutos que cubre el suelo, así que éste se erosiona rápidamente.

Por ello, el suelo pierde su riqueza y en poco tiempo las cosechas son tan malas que se debe abandonar ese terreno. Sin embargo, aunque se deje de sembrar allí, a veces el suelo queda tan gastado que ya casi nada puede crecer en él.

Así, donde existía verdor y vida por todas partes, sólo queda un espacio árido y estéril.
La disminución de árboles y de vegetación ocasiona otro problema: el aumento de bióxido de carbono, puesto que hay menos plantas que lo absorban y lo transformen en oxígeno. Así, dicho gas se acumula formando una nube sobre la tierra, lo que es muy dañino pues no permite la salida del calor generado por los rayos del sol.

Lo anterior ocasiona que se eleve la temperatura en todo el planeta. Este aumento causa el calentamiento de los suelos, y en consecuencia, que algunas cosechas se quemen y disminuya la cantidad de alimento para la población del mundo.

Esto es más preocupante aún porque debido a la pérdida de tantos árboles selváticos, disminuyen las lluvias en todo el mundo, ya que se reduce el vapor de agua que forma las nubes. Como resultado, son afectadas las cosechas y el clima mundial.

Ante todo esto, es evidente que el único enemigo de la selva tropical es el hombre, que en su afán de obtener ganancias económicas, prefiere destruirla que preservarla. Así, la selva desaparece cuando se construyen en su lugar carreteras, presas o aeropuertos. En otras ocasiones se acaba con ella por descuido, durante los incendios accidentales.

Los primeros afectados por las acciones destructivas del hombre, son los animales que habitan la selva, pues pierden su hogar y su alimento. Algunos se marchan en busca de otro lugar para vivir, pero aunque lo encuentren, es difícil que se reproduzcan en él. Otros no soportan el cambio y mueren. Tal es el caso de la guacamaya, el águila arpía y el tucán, que están en riesgo de extinción.

Además, varios animales son perseguidos por los cazadores, quienes los atrapan para venderlos como mascotas o comerciar con su carne y su piel.

Esa es la principal razón por la cual están amenazados el mono araña, el armadillo, el tepezcuintle, el cocodrilo y el jaguar.

La rápida desaparición de las selvas tropicales  peruanas y del mundo es algo que preocupa a las personas interesadas en el medio ambiente, ya que le está causando serios problemas a todo el planeta.

Por ello, se buscan soluciones para conservar las especies animales y vegetales que viven en este ecosistema.  Una de ellas es negarse a comprar pieles, plumas o carne de los animales perseguidos por los cazadores, pues si éstos no encuentran compradores, amenazarán a sus presas cada vez menos.

Un recurso más sería emplear el suelo de la selva para los cultivos sólo durante una o dos cosechas y luego desmontar otro terreno alejado. Con ello, el suelo puede recuperar su riqueza después de un tiempo, así, es posible que se desarrolle de nuevo la vegetación selvática.

Otra manera de utilizar racionalmente los recursos de la selva, es talar menos árboles y reforestar las zonas taladas para que crezcan nuevos.

La opción más generalizada es la creación de zonas de resguardo ecológico, en las cuales se intenta proteger a plantas y animales, evitando la tala excesiva y la cacería. Además, se pretende aprovechar los recursos del lugar sin afectar su equilibrio.


La conservación de nuestra selva, está en  nuestras manos, es momento de tomar conciencia,  que nuestra obligación es cuidar  nuestro medio ambiente y no dejar que otros la destruyan!!!







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